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Cuando Chumel decida reinventarse

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¿Es Chumel un racista y debe ser eliminado de los medios?, ¿Es un paladín de la libertad de expresión? O quizás, huyendo de las verdades absolutas, lo podemos invitar a ser un crítico en evolución que inclusive pueda convertirse en la imagen de la comedia respetuosa de los derechos humanos sin renunciar a su crítica ácida hacia el poder.

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Vivimos en una época en que pareciera que solo existen dos sopas para todo: ¿eres neoliberal o transformador?, ¿fifí o chairo?, ¿defiendes apasionadamente el medio ambiente o eres contaminador?, ¿eres racista, machista/misógino o políticamente correcto? Como si nuestro pensar y razonamiento se tuviera que ver reflejado solamente en un par de opciones que aceptamos como únicas y que permiten fácilmente encasillarnos y entender si somos amigos o enemigos en términos absolutos.

No soy así, ni blanco ni de negro; es más, si me obligas a decidir un color te diría que soy color Potes, porque me confieso como un ser en proceso, con rasgos machistas, con comportamientos aun racistas, sin un apasionamiento por el medio ambiente o la sustentabilidad que otros tienen.

Me confieso entre fifí y chairo, entendiendo como chairo no al que defiende sin pensar a AMLO sino quien está de acuerdo con un proyecto de nación que busca mayor igualdad y oportunidad.  Y también me considero como fifí, sin que esto implique una oposición absoluta al gobierno actual, sino como creyente de que se necesita crear riqueza en el país para poder distribuirla de mejor manera.

No me considero absoluto en nada porque sentirme así sería mentirme a mí mismo y a mi pasado, negándome la capacidad y el derecho que he tenido de cambiar de opinión, de evolucionar.

Quizás por eso me cuesta la crítica absoluta, sobre todo hacia el pasado, como si la forma de pensar actual siempre hubiera existido y por lo tanto se juzga con odio sin reconocer ni respetar el proceso de evolución.

La esclavitud, la santa inquisición, la homofobia, el machismo llevado a su máxima expresión política, social, educativa y sexual, las condiciones laborales y tantos conceptos más en la historia de la humanidad no cambiaron de la noche a la mañana, implicaron que muchas personas que antes eran de una posición transitaran hacia otra en un proceso difícil y doloroso.

Quizás por eso también me cuesta entender el señalamiento y linchamiento a Chumel Torres como racista justo en el momento en el que luchamos por espacios de comunicación para defender la libertad de expresión. Chumel aceptó participar en el foro “El racismo no es un chiste”, cancelado de manera previa por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) ante presiones presidenciales, y organizado posteriormente porRacismoMx, abriendo un frente en el cual se encontraba ampliamente en desventaja, sin una estrategia que le permitiera presentarse como un comunicador dispuesto a evolucionar y sin evaluar los riesgos de exponer su espacio, ya ganado, de crítica política. 

El resultado es por todos conocido, la crítica presidencial y social al aceptar la invitación al foro y un desempeño que dejo mucho que desear, trajeron como consecuencia la suspensión de su programa en HBO al dejar dudas sobre sus mensajes incorrectos.

Una carambola de dos bandas a favor del actual gobierno ya que, sin verse directamente involucrado, vio desaparecer una fuente de fuertes críticas y a su vez reafirmó su mensaje a los demás líderes mediáticos sobre la nula tolerancia a las opiniones que no coincidan con su visión de transformación.

Sin embargo, el hecho dejó muchas aristas que deberemos de tomar como sociedad con el cuidado debido: la vulnerabilidad de la libertad de expresión, la defensa del órgano defensor, la evolución de los comunicadores, la defensa como sociedad de los pocos espacios de crítica como mecanismo de compensación de fuerzas de nuestra democracia, llámense editorial, caricatura, comedia o foros.

Aristas que debemos de tomar con la profundidad suficiente para no caer de nuevo en la falacia de las verdades absolutas. ¿Es Chumel un racista y debe ser eliminado de los medios?, ¿Es un paladín de la libertad de expresión? O quizás, huyendo de las verdades absolutas, lo podemos invitar a ser un crítico en evolución que inclusive pueda convertirse en la imagen de la comedia respetuosa de los derechos humanos sin renunciar a su crítica ácida hacia el poder.

Más que posturas tajantes y absolutas creo que México requiere acciones, verbos más que adjetivos, gente como Chumel que ejerciendo su libertad de expresión y con su posición crítica hacia el gobierno sirva también como ejemplo para una sociedad dinámica. Una sociedad que será liderada por aquellos que tengan la capacidad de cambiar, que reinventándose evolucionen, un camino que requerirá de gente como Chumel, cuando éste decida reinventarse.  

Javier Potes

Chilango de nacimiento, regiomontano por convicción, colombiano de sangre y cuentero por vocación. Amante de la disrupcion y los imposibles, creyente del poder de la participación y de la responsabilidad social. Dedicado a mi familia y a mejorar el sistema de salud en México.