Contrastes de la equidad

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¿Cuál será el nivel de conciencia de género en este grupo de mujeres? ¿Por qué parece ser que nuestras representantes nos han abandonado a nuestra suerte? Increíble el fenómeno político social tenemos enfrente cuando vemos a las mismas mujeres exigiendo la criminalización de las de su propio género. 

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Parece que el 2019 inició con el viento a favor para las mujeres chingonas de México…  

Yalitza Aparicio, la primera mujer con raíces indígenas en los Premios Óscar; Eva Ramón Gallegos, científica mexicana que ha encontrado la cura contra el virus del papiloma humano (VPH); Elisa Carrillo bailarina mexicana que recibirá en Rusia el premio “Alma de la Danza”. 

En fin, todas ellas mujeres divinas que han sido reconocidas a nivel global y que representan a México… ¿O, no?

Estudiando el informe global de la brecha de género 2018 me hace pensar que el éxito de ellas no parece representar el éxito de las mujeres mexicanas. 

Si bien hemos escalado con los años, posiciones en este ranking, hoy aún estamos en el lugar 50 de 149 países. 

En esta encuesta se consigna el lugar de México en los aspectos de paridad de género respecto a: Participación económica y oportunidad (122), Logro educativo (58), Salud y supervivencia (50) y Empoderamiento político (27).

No es una sorpresa, pero sigue resultando alarmante vernos en el lugar 122 de participación económica y oportunidad gracias a la indignante desigualdad salarial para trabajadores similares y la pobre participación de mujeres en la fuerza laboral.

Si bien, en logro educativo estamos en el lugar 58, se lo debemos solo a la participación en la educación básica, en cuanto a salud y supervivencia estamos en el lugar 50, gracias a la casualidad divina de la proporción de sexos al nacer ya que la esperanza de vida saludable no ayuda a la calificación. 

Al paso de los años esta misma encuesta revela que en las tres primeras categorías hemos ido en picada en el ranking, sin embargo, en el empoderamiento político hemos crecido sostenidamente, gracias a la subcategoría de proporción de mujeres en el congreso, aunque la participación de mujeres en posiciones ministeriales nos empuja hacia abajo. 

Me parece que los indicadores pudieran advertirnos de que, si bien cada vez hay más mujeres sentadas en posiciones de poder dentro del gobierno, lo cual ya es de agradecerse, de poco parece haber servido, pues menos logros se han obtenido para mejorar las condiciones de brecha de género en México.

Prueba de esto la reciente y lamentable aprobación de la reforma al artículo 1º. de la Constitución en Nuevo León, para garantizar el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural, lo que quiere decir que el aborto ahora es motivo de cárcel para las mujeres que recurran a esta práctica en Nuevo León. Sé que por el contexto cultural de México se podría pensar que fueron los hombres del congreso quienes principalmente tomaron esta postura anticonstitucional que limita los derechos humanos, reproductivos y sexuales de las mujeres, pero no fue así: ¡la mayoría votante a favor de esta reforma fueron mujeres diputadas! 

¿Cuál será el nivel de conciencia de género en este grupo de mujeres? ¿Por qué parece ser que nuestras representantes nos han abandonado a nuestra suerte? Increíble el fenómeno político social tenemos enfrente cuando vemos a las mismas mujeres exigiendo la criminalización de las de su propio género. 

Me atrevo a hacer colectivo el sueño de que las mujeres en posiciones de poder realmente utilicen éste como la gasolina para encender la llama de la equidad. Que persigan recursos humanos, técnicos y financieros para desarrollar políticas públicas e implementen programas sostenibles que promuevan los derechos de las mujeres, la educación, la salud  y que a su vez minimicen la inseguridad, violencia y discriminación por motivos de género. 

Que no exista huachicoleo de esa gasolina para que capitalicemos el empoderamiento político y hagamos que sea más que un número equitativo; una lista de iniciativas y logros sustanciosos en participación económica, educación y salud que nos acerquen a la equidad de género en las siguientes evaluaciones.  

Aplaudamos a las excepcionales mujeres que ya destacan en diferentes disciplinas y llevan en alto la bandera de México, aprendamos de ellas y tomemos inspiración de sus logros, pero no dejemos de preguntarles a las mujeres del congreso: ¿Con qué propósito llegaron a sentarse en esa silla?

Xael Zamorano Saavedra

Soy una mujer apasionada por la vida, la muerte, la naturaleza, el arte y las preguntas que nos ayudan a conocer mejor quienes somos, cómo pensamos, qué sentimos, de dónde venimos y a dónde vamos.

Feliz de ser Licenciada y Máster en Psicología. Agradecida por vivir de lo que me apasiona: transformación cultural y Executive coaching.