Y tú, ¿cómo “te cuidas”?

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Me enojé, me enojé muchísimo cuando pregunté en revisión con la ginecóloga si es verdad que los métodos anticonceptivos hormonales pueden influir en el desarrollo de quistes en las mujeres y su respuesta fue sí.

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Hace aproximadamente seis meses una amiga me compartía su diagnóstico médico: quistes ováricos. Un par de meses después otra amiga me relataba la misma historia que ya había escuchado, pero en esta situación el dolor y las molestias eran aún más fuertes. 

Al parecer esto es más común de lo que pensamos entre las mujeres y no es nada que un tratamiento con medicamento u operación no pudiese solucionar. El problema acabó al menos temporalmente y la indicación precisa de un chequeo semestral para ambas. 

Hace no tanto mi hermana de 20 años fue a revisión, todo bien, pero hace unos días un fuerte dolor en el vientre la flaqueó, se le hicieron estudios y un par de quistes hicieron su revelación, apenas tres meses fueron suficientes para que alcanzaran una dimensión muy considerable por lo menos para que un tratamiento con medicamento no fuera viable. La operaron y todo salió bien. 

Las tres se cuidaban de no estar embarazadas mediante métodos hormonales. Por mi parte, yo decidí cuidarme también, pero resultó muy contradictorio querer prevenir para tener un debido control sobre mi vida, pero constantemente, sumado a cólicos, tengo la sensación de que no tengo control sobre mi cuerpo. 

Me enojé, me enojé muchísimo cuando pregunté en revisión con la ginecóloga si es verdad que los métodos anticonceptivos hormonales pueden influir en el desarrollo de quistes en las mujeres y su respuesta fue sí. 

Hace unas semanas que leía el libro llamado “Rabia somos todas”, de Soraya Chemaly, y ahí se señala que los anticonceptivos para hombres no se han sacado al mercado “por efectos secundarios” y “porque la industria farmacéutica no quiere invertir en métodos para hombres ya que culturalmente no sería negocio” 

¿Saben la rabia que me da eso? Ante lo primero, las mujeres padecemos los efectos secundarios provocados por los distintos métodos que utilizamos; los efectos pueden ir desde depresión, los quistes que ya mencioné, hasta trombo embolismo y aun así se nos venden sin que importe nuestra salud integral. 

Sobre lo segundo, en la historia, los métodos anticonceptivos surgieron antes de que se hiciera concientización en las mujeres sobre la importancia de su uso. Además, según una investigación publicada a través de la página Fertility and Sterility, se dice que cada vez hay más hombres con deseos de asumir la responsabilidad activa de la planificación familiar.

Para las mujeres existen aproximadamente quince opciones para evitar un embarazo. En cambio, para los hombres existen solo dos, el condón y la vasectomía; dicho ésto es lógico pensar que somos nosotras las que recurrimos a un método para evitar el embarazo y que lo hacemos bajo una “decisión” de asumir la responsabilidad, ante la inequidad de opciones ¿Qué tan libre es nuestra elección? No lo tengo muy claro. 

Un debate interesante puede surgir. Un ginecólogo investigador del tema señala que difícilmente los hombres quieren prevenir, piensan que no les afecta ¿Por qué un hombre va a hacer el esfuerzo de tomar hormonas si el impacto del embarazo es para la mujer? Llegamos a un punto fundamental, en la actualidad no muchos se involucran en la anticoncepción, no hay una adecuada educación sobre paternidad, no se toma en cuenta que no es lo mismo involucrarse que ocuparse de la prevención de un embarazo. Definitivamente debe haber una reunión concreta entre atender las razones culturales en la teoría y así mismo generar herramientas para su uso. 

En conclusión, hay que cuestionar las razones que utilizan las farmacéuticas para no desarrollar un anticonceptivo hormonal masculino por efectos secundarios en el 3 por ciento de los participantes, pero sí venden métodos que en la mayoría de las mujeres causan lo mismo o peor. No estoy diciendo que no usen anticonceptivos, sino que se reflexione sobre las opciones y de cómo hacemos dicha elección, sobre la desinformación, el silencio que guardamos respecto a los efectos y esos balances desequilibrados.

Julieta Martínez

Abogada de profesión, maestra por pasión. Madre. Feminista militante. Difusora porque callada no me veo más bonita y el conocimiento es poder. Integrante de la Colectiva Sincréticas. Simpatizante de causas que creo justas.