Como alguien de mi edad

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Algún día tengo que comenzar a comportarme como alguien de mi edad, le dije a mi amiga cuando me invitó a aquel concierto. Con todo respeto, eso es una pendejada, me respondió. Porque tanto ella como otros que conozco y que están entre los treinta y pocos y los cuarenta, me han dicho más de una vez: “no pareces de tu edad”.

El caso es que entre el chiste privado de mencionar un comportamiento que solamente está en mi imaginario y el desconcierto de mi interlocutora, hay todo un campo de suposiciones que no tengo muy claro. ¿Cómo es alguien de mi edad?

Siempre me consideré hasta cierto punto un bicho raro. Lo que estaba previsto en mi juventud para una mujer como yo era casarse con el mejor partido disponible (hombre, regiomontano, cristiano, serio, buen proveedor), tener hijos y posteriormente nietos. Trabajar y quedarme a vivir en la misma ciudad toda la vida. No es que fuera malo, pero siempre fui algo rebelde y el hecho de no haberlo planeado yo, me inclinaba a irme por otra ruta. Y lo hice, no me arrepiento de ello.

Quizá por eso, me impactó tanto cuando vi un video donde entrevistaban a un ex integrante de una banda de rock, poco antes de cumplir mis cincuenta años. Él decía que en su juventud había hecho todo lo que se le había antojado sin pensar en lo que pasaría después y que de pronto un día se había dado cuenta que estaba llegando a la cincuentena y había pensado, ahora ¿qué sigue? Nadie me dijo que yo fuera a tener cincuenta años o más…

La pregunta se me quedó atrapada en la cabeza: ¿cómo se supone que sea un bicho raro de más de cincuenta años? La cifra me impactaba, me sonaba como una frontera por cruzar, con el vértigo de no saber qué encontraría al otro lado.

En estos momentos me siento como reinventándome una vez más. No me identifico completamente con lo que veo entre las personas dentro de mi rango de edad, porque parecen estar en dos vertientes principales: criando nietos o viviendo una prolongación de la juventud.

No estoy en ninguno de los dos escenarios, pero sí me siento inclinada a ir por el camino de en medio, aprovechando lo mejor de ambos mundos. Me siento amorosamente unida con ese grupo de personas que he ido conociendo en los últimos tiempos y que tienen edad suficiente para ser los hijos que no parí, y a través de ellos vivir el maternaje y algo parecido a tener nietos y, por otra parte, siento el impulso juvenil, casi infantil, de la curiosidad por todo lo que me rodea y la atracción por explorar física e intelectualmente experiencias nuevas.

Sé que en algún momento mi cuerpo me llamará la atención y me recordará que el tiempo que llevo habitando este planeta no pasa en vano. Por ahora tengo un recordatorio cada vez que me veo en el espejo gracias a la reciente decisión de dejar de teñirme el pelo. Como las dolencias no han llegado todavía, vivo la gozosa experiencia de inventarme un rol para transitar de la madurez a la vejez que está cada día más cerca.

Me intriga saber si habrá otras personas de mi edad que estén sintiendo lo que yo, de ser como una pieza que no ha encontrado el rompecabezas al que pertenece, aunque sospecho que sí existen. Estadísticamente no es muy probable que sea tan única como para que nadie más tenga estas mismas inquietudes existenciales

Mientras resuelvo mis dudas, seguiré leyendo lo que otros cincuentañeros publican acerca de lo que para ellos significa este tránsito y supongo que tengo oportunidad para seguir inventando mi propia manera de comportarme como alguien de mi edad. Al final, quizá ser vieja significa dejar de sentir esta curiosidad por todo. Si así fuera, espero no llegar hasta allí.

 

Me he dedicado toda la vida a la educación en diferentes modalidades y niveles. Me apasiona leer y escribir. Soy amante de la diversidad humana, defiendo la alegría. En algún tiempo, activista animalista. Aprendiendo cada día, gracias a las ideas de los participantes de los talleres de columna de opinión.

1 comentario en “Como alguien de mi edad

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