Carta de Navidad

Pienso mucho en esa carta y ese tiempo , ¿existía Santa Claus ? Yo que empecé a leer con Mafalda me preguntaba muchas cosas, pero si era alguien que daba regalos a los niños de todo el mundo seguro existía y era bueno.

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Cuando era pequeña vivía en la Ciudad de México, Aguascalientes 36-B , colonia Roma. Tengo dos recuerdos muy claros, uno era saber bien mi nombre completo y la dirección de mi casa, no sabía bien por qué pero sabía que era muy importante.

Después entendí que era por si me perdía para que pudiera decir a donde debían llevarme. El otro era la Carta a Santa Claus, no recuerdo estar escribiendo pero si dictándosela a mi mamá, después de haber escuchado la recomendación de cada año : “Como Santa les lleva juguetes a todos los niños del mundo , solo puedes pedir dos juguetes, uno chico y otro grande”.

El juguete chico podía ser un cuaderno para iluminar, el grande una muñeca. Un año íbamos a hacer la carta y yo esperaba la recomendación, pero mi mamá no me decía nada y yo la miraba impaciente, hasta que le empecé a decir : “cómo Santa les ..”, ella me interrumpió y me dijo : “ahora no, puedes pedirle todo lo que quieras”.

¿Todo?, repetí sorprendida

Sí, todo…

No sabía qué pedir, el todo me maravillaba y sorprendía , ¡podía pedir todo!, no estoy segura si lo escribí o lo dicté , pero esta fue mi respuesta de niña ante la posibilidad del todo:

Un patín del diablo.

Una nevera mágica (maquinita para hacer helados, complemento del horno mágico que era para pasteles).

Una muñeca.

Mi mamá me preguntó qué más quería y yo le decía que estaba bien, me insistía en que podía pedir todo, pero yo estaba segura que eso era todo lo que yo deseaba. Con el privilegio de tener casa, padres, escuela, amigos y juguetes solo deseaba esos regalos .

Pienso mucho en esa carta y ese tiempo , ¿existía Santa Claus ? Yo que empecé a leer con Mafalda me preguntaba muchas cosas , pero si era alguien que daba regalos a los niños de todo el mundo seguro sí existía y era bueno.

No me portaba bien por los regalos , no pensaba que Santa me veía todo el tiempo, no era una figura que diera miedo. Lo importante era escribir la carta , tener ese momento de emoción al escribirla o imaginarla y, al ver los regalos, descubrir que los deseos se podían hacer presentes.

Me gustaba que fueran esos dos o tres regalos, pienso que lo importante era la experiencia de la carta y del juego. Tener juguetes era vivir una experiencia, tener el juguete y jugarlo en el cuerpo, platicar con las vecinas de lo que habíamos recibido, mostrar los juguetes y compartirlo, anhelar el regreso a clases para platicar la experiencia de todos.

Todo eso era la Navidad , vivir el año plenamente, la emoción de que la fecha se acercara, poder vivir las emociones y las experiencias. Agradezco ese momento de la carta, celebro esos dos o tres juguetes , sumados con los de cada año tal vez eran muchos al final, pero tener dos o tres juguetes nuevos me permitía disfrutarlos, experimentar y conocerlos, compartir con otros niños.

Año con año, sigo haciendo mi carta a Santa, lo saludo siempre cordialmente, le hago una broma, le pido las dos o tres cosas que le pedía antes, no recuerdo cuando mi carta de niña también incluía peticiones para otros, ahora también lo hago, me concentro en las dos o tres cosas que deseo, no para que me las conceda, sino para hacer el ejercicio de escribir y pensar qué es lo que deseo realmente, qué podría tener y disfrutar.

La escribo para recordar esa época cuando una nieve me hacía feliz, o un borrador, o un dulce, para recordarme lo fácil que es ser feliz en la infancia y cuánto puedo conservar y recordar. Para no dejarme llevar por la cultura del exceso y del desborde, para reflexionar en lo básico, para recordar la infancia.

Mi carta de lo que más deseo hoy, es el encuentro con amigos que tengo años sin ver, comer tamales y, si es posible, un suéter navideño. ¿Y ustedes? ¿Qué escribirían en su carta a Santa?

¡Felices fiestas!

Martha Patricia Zavala

Soy maestra en la facultad de psicología de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Estudié la licenciatura en psicología, maestría en psicología clínica y especialidad en psicoterapia psicoanalítica. Me dedico a la docencia y a la clínica psicoanalítica con niños, adolescentes y adultos. Me gusta el cine y la literatura.

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