Antes del Tren Maya

Por |
Compartir esta nota:
Facebook
Twitter
Google+
WhatsApp

El proyecto de la construcción del llamado Tren Maya, se plantea como el más importante en la Agenda Nacional. Tengo mis años. De modo que, tan solo de concebir la idea de poder volver a viajar en tren, ya me entusiasma. La experiencia de viajar por este medio es única. Jamás se olvida. Estoy seguro de que, si se cristaliza este proyecto, los niños de México que tengan la oportunidad de viajar en tren por la selva, y el adulto que no esté muerto, jamás olvidarán ese viaje.

Lejos de la risa que podrá provocar en muchos jóvenes, viajar en tren a una velocidad máxima de unos 60 kilómetros por hora era un deleite. Mirar por la ventanilla del tren, era como tener una pantalla 4K de alta definición ante los ojos. Recuerdo el humo negro de la locomotora, que nacía como un listón de algodón negro, aborregado. Recuerdo la emoción y el latir del corazón, cuando el tren pasaba por un túnel largo y, en segundos, de la luz del día, se abría una mortal y completa obscuridad que te erizaba los pelos de miedo. Recuerdo a mamá diciendo “cierren la ventanilla porque vamos a pasar el túnel”. Recuerdo las vacas pastando a lo lejos. Las milpas secas. Los campesinos en laderas arando con bueyes sus tierras. El humo blanco emanado de las casitas de adobe. Los lagos y lagunas. Los patos y garzas en esos lagos. El tendido del telégrafo que se extendía igual de infinito que la vía férrea. El cabús amarillo y la locomotora, que solo se dejaban ver en las curvas prolongadas. Los bosques de La Marquesa. La neblina que cubría esos bosques. Los gruesos durmientes. La grava entre ellos. El grito de “¡vámonos!”. Pero lo que más atesoro en mi corazón, es el recuerdo de la gente que movía el tren.

En la década de los setenta, y principios de los ochenta, mis ojos de niño vieron que en la estación de Tacuba subía gente a vender tortas. En Dos Ríos vendían carnitas. En San Bartolo las señoras hacían memelas con nopales y las vendían por la ventanilla o algunas subían al vagón. En Toluca ofrecían bolillos gigantes recién hechos y nieves. En Ixtlahuaca fabricaban y vendían sillas de tule. En Tultenango mamá nos daba de comer con mole y tortillas hechas a mano por los pobladores. Las señoras subían al tren con cazuelas enormes de mole y te servían justo en tu asiento en sendos platos de barro. Había pulque también y señoras que vendían exclusivamente tortillas. En Contepec pulque a morir. En Pomoca vendían quesos, requesón, habas hervidas y naranjas. En Pateo más pulque. En Maravatío aguas frescas y nieves. En Yurécuaro vendían jarros de barro. En Tarandacuao camote horneado y cacahuates. ¡Una fiesta!

El proyecto del Tren Maya, pudiera acarrear enormes beneficios a las comunidades adyacentes a esta mega obra. Incluso, el Presidente ha dicho que el mismo pueblo pudiera fungir como accionista en un nuevo modelo de negocio, donde no solo grandes inversionistas se vean beneficiados con la obra, sino también los propietarios por donde pase la vía férrea, lo cual suena muy bien. No obstante, en los hechos, no se cuenta aún, con un estudio de impacto ambiental; eso es lamentable, pues la obra en cuestión podría tocar reservas de la biósfera de Balam-Ku.

Más aún, si esta obra se concreta, debería incluir un mecanismo de protección para que no pueda ser concesionada a monopolios como Grupo México. Que en la actualidad posee la concesión por 100 años de gran parte de las vías férreas del país. Porque, al final, ¿a dónde creen ustedes que fue a parar toda esa gente que se beneficiaba económicamente alrededor del tren, cuando éste se vendió? 

Gustavo Luna

Mi nombre es Gustavo Luna, Estudié Ingeniería  Electrónica con Especialidad en Computación, en la UAM-I en la Ciudad de México. Tengo dos niños,  de 10 y 8 años, y me dedico completamente a ellos. Actualmente trabajo en un proyecto en mi comunidad de Educación en  Igualdad de Género, Integración Social y Cultura, llamado “Casa Wikibuda” dirigido a niños y niñas desde los 4 años en adelante.

4 comentarios en “Antes del Tren Maya

  1. Así es viajar desde Mty a San Luis Potosí ( estación de catorce ) era pasar esa linea llena de pasisajes, comida que se disfrutaba cada guiso y de niño hasta te metían por las ventanas para alcanzar lugar,jajaja 🙂 quiero esa experiencia para nuestros niños.

Deja un comentario