Antes del feminicidio

Quiso interponer una demanda en el Centro de Orientación y Denuncia (CODE) y le dijeron que no procedía a menos que el acosador la hubiese tocado lascivamente. Después de haber esperado por cinco horas, le dijeron “mejor ven otro día”.

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Durante el periodo de enero a julio de 2018, Nuevo León registró 37 reportes de violencia de género y 15 de ellos terminaron en muertes, ¿Cuántos de estos casos pudieron ser evitados mediante acciones concretas de protección?

No hace mucho tiempo, una mujer que conocí y de quien quise saber más me lo platicó que salió con alguien, después ya no quiso salir con esa persona, y él, ofendido por ser abandonado, empezó una campaña de hostigamiento, sobre todo verbal, ya que trabajaban en la misma empresa. Ella, segura de su decisión, llegó, después de pedirle amablemente que la dejara en paz, a exigirle que se alejara de ella. Incluso puso una queja de hostigamiento en su lugar de trabajo. La empresa prefirió dar el beneficio de la duda al acusado, antes de terminar corriéndolo. Después de oír los consejos de sus amigos, ella decidió interponer una denuncia penal

Un poco de dinamita para la situación: ofendido de más el acosador, la asedió más.

Visitas a su casa, conversaciones con su familia, merodear por su domicilio, seguirla a cualquier lugar a donde salía, constantes visitas a su lugar de trabajo alardeando acerca de su anterior relación, volvían el ecosistema de ella una olla de presión social, que que se llenaba  a rebosar con las risas y comentarios sexistas de quienes la rodeaban: “bien que andaban ahí todos acaramelados”, “ay, bien que te gustaba y ahora que lo dejas, te quejas”, “tú te lo buscaste”, entre otros comentarios que ella escuchaba, todo el día, en su trabajo, en sus amistades, incluso de su propia familia.

Quiso interponer una demanda en el Centro de Orientación y Denuncia (CODE) y le dijeron que no procedía a menos que el acosador la hubiese tocado lascivamente. Después de haber esperado por cinco horas, le dijeron “mejor ven otro día”. Durante ese tiempo de espera vio a una joven de aproximadamente 21 años, que argumentaba que era la tercera vez que iba y era siempre la misma respuesta al intentar interponer una denuncia de acoso. Explotaba y gritaba frente a los presentes preguntando qué era lo que le tenía que pasar para que la atendieran, ¿que la golpearan, acaso asesinaran, para lograr meter su denuncia?

Después de intentar superar la desilusión de nuestro sistema de protección y orientación ciudadana, y de seguir sufriendo de asedio, buscó otras alternativas. Le aconsejaron buscar un abogado, porque sin él, le dijeron, la demanda iba a ser muy difícil de proceder. Eso significaba un pago sustancial y un ingrediente más al estrés emocional y ahora financiero. Según sus palabras: “yo tuve los medios, pero ¿qué pasa con quienes no lo tienen?” Más de diez mil pesos desembolsó (sin contar los pasajes, permisos de trabajo y gastos generales), para contratar a alguien que conociera la idiosincrasia de nuestro gobierno y pudiera seguir avante con la demanda. Ésta tuvo que ser por amenazas para poder avanzar, porque le dijeron que el tipo de acoso al que estaba sometida no es delito

Tuvo que tener una mediación con el acosador, que en pleno acto, siguió acosándola mediante frases,  señas y  comentarios sexuales impropios, cuidándose de ser visto  por los abogados.  Le pidieron al acusado que se comprometiera a dejar de amenazarla, como niño que promete portarse bien, porque a menos de  se comprobara alguna agresión física, lasciva, él podía estar incluso al lado de ella, ¿quién podría comprobar el acoso?

Para ella la orden de mediación fue como un perdón para él, una segunda oportunidad. No existe algo preventivo, no existe protección para quien se siente en peligro. ¿Cuántos feminicidios tuvieron como antesala un caso similar? ¿Es que debemos esperar que maten a las mujeres para hacer algo? A pesar de todo lo vivido, ¿no es una señal clara de que el agresor no dejará de insistir? ¿Hasta cuándo? Ellas gritan auxilio y nosotros, todos, sociedad y gobierno, pedimos pruebas, las cuales tenemos en varias ocasiones, después del funeral.

Miguel Bretón

Licenciado en Psicología. Ha sido docente de materias humanistas, creador de una radio web y de un grupo de expresión llamado Puntos Suspensivos. Se considera rockero de nacimiento, agnóstico y un constante cazador de preguntas, siempre insatisfecho con las respuestas.

1 comentario en “Antes del feminicidio

  1. Definitivamente es un tema muy delicado, ya que la sociedad mexicana es conciderada una de las mas machistas y por ello la violencia contra las mujeres se encuentra en cifras alarmantes. Lastima que las leyes no cumplan con su función como deberia de ser.

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