Anhelos 2020

a finales del 2019 invitamos a participar en un ejercicio de escritura inspiradora. solicitamos en nuestras redes sociales textos cortos que tuvieran en el centro los anhelos con los que recibíamos el 2020. A continuación presentamos la primera de dos partes.

1.Por lo general fin de año representa una celebración, reuniones, la fiesta de despedida y la bienvenida de un nuevo comienzo, o bueno, cuando menos en el calendario.

Las expectativas de lo que vendrá son grandes. Deseo lo mejor para el siguiente ciclo, que los sueños se cumplan, lograr y alcanzar lo que en estos 365 días pasados no pude.

Depende de donde quiera ubicar la mirada será el enfoque que le daré; si opto por ser positivo, mirar al futuro e ignorar lo que dejé atrás, esperé con ansias que el reloj marque las 12:00 A.M. como si esto le pusiera punto final al capítulo anterior y me permitiera pasar la página, pero la realidad es que a las 12:01 A.M. seguiré arrastrando los mismos miedos, las mismas frustraciones y los mismos fracasos que dejé en el 2019. Si opto por mirar el pasado añorando lo que fue, esa cuenta regresiva de las 11:59 P.M. será un tormento, el vértigo de ver cómo esas 8760 horas se alejan de mi me hará perder la pisada, estaré fuera de ritmo con los demás y no podré montarme en ese 2020 que tanto les emociona.

En el fondo la celebración de fin de año está llena de nostalgia, de lo que fue, lo que pasó y de lo que no sucedió también, y eso es precisamente lo que me abre la puerta de la esperanza al mañana, de lo que entonces puedo llegar a ser. Si recojo todos los fragmentos que dejó el 2019 me doy cuenta de que todo lo vivido permanece y me acompaña, como me acompaña el té de jengibre por las mañanas, o se integran y se vuelven parte de mi como las cebollitas curtidas en la cena.

Al final este día no es más que una excusa para celebrar, nada cambiará si yo no me lo permito, si yo no me decido. Después de todo y al final, se trata de mí, no del fin de año.

¡Brindemos! Que hoy es siempre todavía.

David Guerra.

2. Mi deseo más grande para este año que pronto inicia, principalmente es seguir viva. He llegado a esa edad en la que valoro despertar, levantarme y  empezar el día preparándome una deliciosa taza de café.

Viva para sentir, lo que sea, pero no dejar de sentir. Que no desaparezca la capacidad de asombro ante lo que observo y siento. Desde un pájaro loco que se pelea con su reflejo en el espejo de mi camioneta, hasta las marchas que las jóvenes organizan en Monterrey y donde entonan: El violador eres tú. 

Quiero seguir disfrutando a mi familia y a mi pareja. Su presencia es importante en mi vida. Sin buscar mucho las palabras precisas diría que ver el crecimiento y las reacciones de mis nietos, los anhelos de mi hija y los ojos y presencia de mi pareja, me llenan de amor.

Pero bueno, me reclaman por no escribir sobre activismo, sobre la comunidad gay y de cómo, siendo una de las iniciadoras del movimiento en Nuevo León, no tenga textos sobre el tema. Entonces, esa es una de mis metas para el 2020, compartir mis historias lésbicas. Las anécdotas, pues.

Y claro que anhelo una sociedad más justa. Necesitamos autoridades y diputados más conscientes, preparados y sensibles con su comunidad, con mi comunidad, con toda la comunidad. Necesitamos una sociedad más informada, ¿es mucho pedir?

A medida que voy escribiendo me voy dando cuenta que son más mis anhelos. Por ejemplo, hoy desperté sin dolor en la rodilla y algo más asombroso, con mejor visión matutina. Pude enfocar los números de mi celular sin usar los lentes. Estoy asombrada, ¿existen los milagros?

También veo que mis necesidades personales han cambiado radicalmente. Hace algunos años me sentía con entereza para enfrentar el mundo desde mi fortaleza física, confiaba en mi rapidez mental para resolver situaciones. Ahora, siento que han ido mermando estas virtudes de las que fui dotada, observo con horror, con verdadero pánico que la memoria me está fallando considerablemente. Batallo para recordar palabras comunes, fechas, nombres y esto está sucediendo más seguido. 

Queda claro que tengo que hacer cambios radicales en mi estilo de vida.

Entonces, resumiendo, mis anhelos principales para este año que inicia son: escribir, cuidar más de mí, sin dolor, seguir viva para sentir, disfrutar, evidentemente con salud…y que las diosas me ayuden a no perder la memoria.

Vicky Ponce

3. Entre olores y sonidos navideños llamó mi atención la portada de una revista sobre filosofía que mostraba a quien me pareció ser Camus, ante un fondo de color verde-limón. Mientras el buen Albert levantaba la pierna a una altura inverosímil para alguien que no se dedique al deporte o a la danza de manera profesional, a su lado la publicación hacía una pregunta digna de estos días a punto de empezar una vuelta nueva al sol: ¿para qué vale la pena vivir?

Además de elaborar una lista de propósitos que parecen repetirse cada doce meses, como hacer más ejercicio o comer menos carne, no estaría de más saber cuál es el sentido de nuestra presencia en esta tierra, pensé. Sería excelente empezar enero con certezas de ese tamaño.

¿Para qué vivir 366 días más? Después de todo, por si las batallas personales no fueran desaliento suficiente, medios y redes sociales nos recuerdan a diario el caos destructivo en el que vivimos como especie. Aunque el 2019 fue testigo de movimientos y personas inspiradoras como Fridays For Future, Greta Thunberg, Carola Rackete o Las Tesis, es difícil no preguntarse para qué tanto afán día a día si a cada minuto vemos la cara fea de la humanidad en una ola de odio desbordando la pantalla del celular, o la ciencia nos recuerda que nuestro planeta cambiará para siempre debido a lo que un sector privilegiado de la humanidad ha hecho con él.

Después de leer las páginas de la revista, aunque interesantes y estimulantes, me convencí de que no comenzaré el año sabiendo para qué abrir los ojos cada día o, por lo menos, que esa razón no la encontraría en una publicación. Quizá suceda lo mismo en 2021, 2022 o 2045. Tuve que admitir que saber para qué vale la pena vivir no es un anhelo de año nuevo adecuado. Es una pregunta rara, que se podría hacer cada vez que inhalamos el aire que nos hace vivir, o de plano no hacérsela jamás.

Una mañana al despertar, por las razones y el origen que fueran, me vino a la mente una frase conocida, dicha o escrita hace una buena cantidad de siglos: no temáis. Razones para vivir puede haber ninguna o mil, al final de cuentas mi anhelo para el 2020 es algo que me haga abrazar ese hecho. Deseo no temer.

Juan Alberto Hernández Arreola 

4. Vamos a explorar nuestros más grandes anhelos para darle luz y dirección a los días por venir, trazar una agenda personal y comprometernos con nosotras mismas (hombres, cuando hable en femenino también siéntanse incluidos). Para recordar qué nos inspira a estar vivas, qué deseamos con vehemencia, porque sin pasión no hay movimiento y sin movimiento no hay vida.

Empezaré por mí: anhelo sentirme conectada a mi parte espiritual; esa que hace que nos sintamos una sola con la naturaleza y con todos los seres que nos rodean. Despertar cada día con un cielo limpio en Monterrey, La Ciudad de las Montañas. Pensar ampliamente en un cambio radical de nuestras prioridades ¿qué tenemos que modificar? Recuerdo que hace tiempo soñé que la avenida Colón estaba llena de huertos, bancas, juegos y una gran ciclopista, las personas iban y venían en patines, bici, corriendo, teníamos bancas para descansar y platicar, bebederos con agua, sombra, un espacio común para convivir; fue tan real y hermoso, que dolió despertar. Así que quiero sintonizar con personas que piensen que alterar radicalmente nuestro entorno es urgente, que comprendamos que, sin un ecosistema saludable, no tenemos nada valioso en realidad. Espero que juntos logremos encontrar los mecanismos efectivos, para llevar a cabo esta reestructuración necesaria, creando proyectos pensados por los mismos ciudadanos.

Anhelo que como sociedad no olvidemos, no desviemos la mirada de la violencia que se vive, de los feminicidios, las violaciones, los desaparecidos. Que, en cada cuadra, colonia, círculos de amigues, lo hablemos, lo examinemos desde distintos ángulos hasta terminar con la misma. Cuidarnos entre amigas, que hagamos lo que esté en nuestras manos por no ser víctimas. ¡Vivas nos queremos!

Pero lo que más anhelo, además de que se haga justicia para la brillante y valiosa persona que es el periodista Julian Assange y este próximo año le devuelvan su libertad, es que ya no sostengamos el sistema patriarcal que nos rige, con su modelo capitalista en forma piramidal. En tanto estemos unidos como en Chile, en Argentina, en Francia, etc., podremos defender los recursos naturales, podremos encontrar nuevas formas de economías y de gobierno.

La tierra es redonda, la energía es circular; crece hacia todas las direcciones, es un patrón, si nos sintonizamos con ello, habrá equilibrio y armonía; no como un cuento de hadas, sino como una elección consciente, fuera de la manipulación en la que se nos ha forzado a vivir… ¡venga 2020!

Ireri Palacios Llano

5. Deseo escuchar cada vez más la voz del Ser que está conmigo en todo momento.  

Deseo darme cuenta de lo que me distrae y me aleja de ser mi mejor yo y al percatarme, tener la fuerza para dejarlo a un lado.   

Deseo cada día ver lo maravilloso de los seres que están junto a mí, abrazarlos y agradecerlos.    Deseo respetar, honrar y agradecer los momentos sagrados de cada día, desde el contacto con una mirada noble hasta observar el paraíso que es la naturaleza en su esplendor.   

Deseo estar atenta para saludar con una sonrisa amable y ofrecer ayuda a quien pase por mi camino.   

Deseo descubrir mis talentos y capacidades para entender que están ahí para sacar el mejor provecho de ellos para mi existencia y la de los demás.  

Deseo tener momentos de alegría y gozo compartidos con otros.

Deseo atender mi cuerpo y mi salud disfrutando el deporte y el alimento.

Deseo ser una presencia sabia, abandonando el ego y llenándome de la sabiduría del Ser. 

Deseo no olvidar que en los momentos más difíciles y en mi sufrimiento, está en mi la fuerza del Misterio del Ser que me impulsa y me abraza.  

Deseo estar presente cada vez más en este milagro que es vivir, y envejecer viviendo.

Sandra Pozas.

6. Una de las ventajas de tener 57 años es que una ya tiene recuerdos que sirven para ilustrar casi todas las ocasiones. Por ejemplo, con esto del ejercicio de solicitar los anhelos para el 2020 y publicarlos en Vertebrales, sentí que sonaba en mi cabeza la letra de una canción súper criticada en los años setenta: Hoy canto por cantar.

Decía, palabras más, palabras menos, que cantar pidiendo que haya paz es una tontería porque una canción jamás podrá parar la guerra… y se criticó con sobrada razón puesto que el arte, la música, la literatura, han sido formas de resistencia por excelencia a lo largo de la historia y quizá no detengan guerras, pero promueven la fuerza necesaria para continuar.

Algo así he sentido yo. ¿Para qué expresar anhelos si eso no cambiará nada? ¿cómo decir algo medianamente original? Supongo que mi renuencia tiene algo que ver con el hecho de que me siento cansada. ¿Cómo no sentirme así? Este año asistí a más funerales de los que puedo recordar y además uno de ellos significó añadir un día a mi lista de las fechas más tristes de mi vida, van cuatro… ahora que lo pienso, anhelaría no agregar ninguna más.

Después he ido leyendo los textos que han llegado y son todos tan generosos… uno de ellos me sacó las lágrimas y otro parece haber salido de mis pensamientos en determinado momento, me sacudió darme cuenta de que puedo coincidir con alguien a quien no conozco. Entonces me cuestioné, ¿cómo puedes estar cansada si tienes enfrente estos ejemplos llenos de vida y de fuerza?

Pues lo estoy. Y lo admito porque creo que lo que más vulnerable me hace es lo que intento ocultar. Cansada emocionalmente de ver noticias de asesinatos de mujeres, de maltrato animal, de índices mundiales de contaminación que están muy cercanos a un punto de no retorno; leer a personas aferradas a sus opiniones de cualquier color agrediendo a quienes piensan diferente, entre otras muchas cosas y por mencionar solamente algunas de las que nos atañen a todos.

Espero que los anhelos de los demás me alcancen por contagio. Si jalan el carro, prometo no hacerme la indiferente. Después de todo, mañana será otro día.

Andrea Sierra

Politóloga. Mi vida está cruzada por la escritura. Soy columnista del Grupo Reforma y dirijo el sitio de opinión Vertebrales.

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