Andrés Manuel y los 43

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Si bien es cierto que sus discursos y posturas en ciertos temas comienzan a matizarse y llenarse de perdones conforme se acerca al poder, en Ayotzinapa parece tener una postura inamovible.

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La verdad de Ayotzinapa está detrás de un manto verde militar. Detrás de Cienfuegos, Murillo Karam, Tomás Zerón y Osorio Chong. La participación del Ejército Mexicano, durante la noche del 26 de Septiembre del 2014, fue una de las líneas de investigación que el gobierno mexicano se rehúso a seguir. Gozaron de una absoluta e inquietante protección. El extraño ascenso del general encargado del Vigésimo Séptimo Batallón de Infantería de Iguala, Guerrero, es un claro mensaje de poder e impunidad.

No es cosa menor que el Gobierno Mexicano, en un acto de resistencia ante una histórica presión social, prefirió el descrédito nacional e internacional antes que revelar la verdad. Derritió su mediana credibilidad. Construyó una pésima historia de ficción: 43 cuerpos son apilados y consumidos por una enorme pira de fuego en medio de un basurero. Sus cenizas cuidadosamente recogidas, embolsadas y vaciadas a la corriente de un río por un puñado de pulcros y novatos narcotraficantes. De los estudiantes nada quedó. Punto. La llamaron cínicamente: “La verdad histórica¨.

Hoy, a unos meses de que López Obrador asuma la presidencia del país, la esperanza de desbaratar aquella narrativa está latente en algunos. No solo eso. Existe también, la esperanza de que la justicia alcance a quienes fueron los verdaderos partícipes de uno de los episodios más dolorosos y vergonzosos en la historia reciente. Andrés Manuel fue el único candidato que fijó, al menos, una postura sobre el caso y habló de la importancia de investigar la participación del Ejército Mexicano. Si bien es cierto que sus discursos y posturas en ciertos temas comienzan a matizarse y llenarse de perdones conforme se acerca al poder, en Ayotzinapa parece tener una postura inamovible.

La designación de Alejandro Encinas, hombre de su entera confianza, como encargado de las indagatorias sobre el caso de los estudiantes normalistas, es un mensaje positivo. El pase de lista de la bancada de Morena en memoria a los 43 estudiantes desaparecidos al inicio de la legislatura, es un acto de valor simbólico y de cohesión al interior del partido. La reunión con los familiares de los estudiantes el día 26 de septiembre, día en que se cumplen 4 años de su desaparición, y la invitación ya formal para el regreso del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), es una muestra, se quiera o no reconocer, de voluntad. La intención de construir un principio distinto.

La desconfianza de los familiares de los estudiantes es entendible y compartida por muchos. Me incluyo. Han escuchado promesas de unos y de otros. Han visto de cerca la mentira, la simulación y el increíble cinismo al que pueden llegar los actores políticos. Cuatros años han pasado desde que comenzaron a recorrer el país con la fragilidad de quien expone su dolor a donde va. Un movimiento que, pese a todo, a la solidaridad en un principio y al abandono después, al racismo y clasismo, mantiene una dignidad y resistencia en su búsqueda de justicia como pocos.

La desaparición de los 43 estudiantes normalistas parece ser tema prioritario de quienes hoy llegan al poder, y eso es una buena señal. Ayotzinapa es un caso emblemático de impunidad.No habrá prueba mejor para saber si estamos ante el inicio, de la tan mencionada, verdadera transformación.

Alejandro González

Licenciado en psicología. Director de preparatoria. Lector.