Andrea, pequeña:

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No estás obligada a querer a todos los miembros de tu familia. Algunos se lo ganarán y llegarán a ser fundamentales en tu vida, otros no y ¡eso está bien!

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Te escribo desde tu futuro, no sabes cuánto me gustaría poner esta carta en la grieta que hay en la banqueta del patio de la casa en la que vives, donde a veces escondes papeles y pequeños tesoros, así la encontrarías y podrías leerla, pero mientras consigo una manera de hacértela llegar, quiero decirte algunas cosas.

Para comenzar, por diferente que te sientas de los demás miembros de tu familia, creo que vale la pena que sepas que no te adoptaron.  Cuando vayas creciendo te irás dando cuenta de que te pareces a ellos más de lo que crees.

También te convendría saber que tu mamá te quiere tanto como tu papá, solamente que tiene una forma diferente de expresarlo. Te molesta que cuando estás haciendo la tarea y le haces alguna pregunta en lugar de responderte te suelte eso de ¡ingéniate! Pero créeme, cuando crezcas esa será una de las cosas que más te van a servir en la vida.

Tus papás y los adultos que te rodean están haciendo lo mejor que pueden pero a veces no saben muy bien cómo responder a tus preguntas, así que desde aquí puedo decirte que no, no tienes que buscar un buen marido, no tienes que tener hijos si no lo deseas, no todas las mujeres se casan con hombres e incluso puede ser que a lo largo de tu vida cambies de parecer, de preferencias, de amores, de ideas y todo eso va a estar bien porque la vida no es en blanco y negro.

No estás obligada a querer a todos los miembros de tu familia. Algunos se lo ganarán y llegarán a ser fundamentales en tu vida, otros no y ¡eso está bien! Compartir una herencia genética no significa que todo mundo deba amarse incondicionalmente, esos son lazos que se construyen.

Vas a tener mucha más familia de lo que piensas y no todos compartirán contigo el árbol genealógico. En realidad, a la mayoría de los que van a ser tus más queridos los irás encontrando por el camino, en donde trabajes, a través de la escritura… sentirás que son tus hermanas, tus hijos, tus amores entrañables.

Te cuento también que por mucho que tu mamá te lo diga, no eres una egoísta cuando te niegas a darle el último bocado que queda en tu plato porque ella te lo pide. ¡Ella sabe que dejas para el final lo que más te gusta! Además, tendrás oportunidades suficientes para demostrarle que se equivoca y llegará el día en que lo reconozca. Se va a tardar, te lo advierto, pero llegará.

Siempre vas a seguir sintiendo esa tremenda curiosidad por todo lo que te rodea, eso te hará experimentar muchas situaciones: viajar, conocer gente, probar cosas diferentes, valorar la diversidad. ¡No tengas miedo!

Finalmente, dos cosas. Ya desde pequeña aprendiste lo más importante que tenías que desarrollar desde el punto de vista académico: leer y escribir. Eso te va a abrir todas las posibilidades y habrá un momento en que sentirás que escribir te salvó la vida.

Y para terminar, tu mamá se va a pasar toda tu infancia y adolescencia diciéndote que ella nunca aprendió a bailar, que es muy torpe y que tú eres igual que ella. ¡Alerta de spoiler! Cuando tengas cincuenta y seis años y finalmente decidas comenzar a hacer ejercicio de manera sistemática, tu instructora te dirá cosas como que hubieras podido ser bailarina y que tienes muy buena flexibilidad y coordinación. ¡Ojalá que pudieras recibir esta carta para que no compres ese y otros cuentos! Y de paso, para que puedas comenzar a verte a ti misma como te percibo yo.

 

Con todo el amor del mundo, 

 

Andrea adulta 

Me he dedicado toda la vida a la educación en diferentes modalidades y niveles. Me apasiona leer y escribir. Soy amante de la diversidad humana, defiendo la alegría. En algún tiempo, activista animalista. Aprendiendo cada día, gracias a las ideas de los participantes de los talleres de columna de opinión.