A toda la comunidad del Tec de Monterrey:

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La decisión de Calderón de no presentarse en el Tec me parece una victoria simbólica para la memoria de Jorge Mercado y Javier Arredondo, así como para todas las personas que han luchado durante años para que se conozca la verdad y que se vean las heridas profundas y todavía abiertas que ha dejado la guerra contra el narcotráfico.

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Pocas cosas recuerdo tan nítidamente como la madrugada del 20 de marzo de 2010. Me tocó estar en mi departamento a unas cuadras del Tec de Monterrey y durante horas estuve tirado en el suelo esperando a que cesaran las detonaciones de las armas de fuego, una vez que se calmó todo, empezó a hervir el caldero en Twitter (cuando su uso apenas agarraba vuelo). Recuerdo igual que con esta picardía mexicana (¿o irreverencia juvenil?), donde todo nos vale madre, lo que más nos importó fue saber si cancelarían las clases, eso fue antes de saber el alcance de los daños, claro.

Los siguientes días se manejaron muchas versiones de lo que pasó esa fatídica noche, la más compartida y aceptada en un ambiente estudiantil un tanto frío como el del Tec, es que los chavos andaban en malos pasos y eran delincuentes… ¡delincuentes!, ni siquiera el hecho de que fueran alumnos de excelencia de posgrado pudo contra el bulo que se había instalado en el imaginario derechoso de la comunidad Tec. El documental “Hasta los dientes” de Alberto Arnaut, lo retrata a la perfección: ni la institución ni el gobierno negaron la versión de que nuestros compañeros eran delincuentes, un comunicado sin mucha difusión salió unos días después excusándolos de participar en actividades ilícitas, pero nada más.

Calderón tuvo demasiado tiempo para hacer lo mínimo, una disculpa pública y abrir un canal de comunicación directo con las familias de los jóvenes. Casi 10 años pasaron y ahora resulta que la voz de la madre de Jorge fue el hecho que provocó un cambio en su postura… yo no me la creo, yo digo que a Calderón nunca le ha importado lo que opinen las familias de víctimas, lo que le importa es el cálculo político de una posible vergüenza en la capital de la derecha neoliberal de México, el Tec de Monterrey. ¿Se imaginan a Calderón encerrado en el baño ante la protesta de cientos de estudiantes? Creo que a Felipe no le gustó este probable escenario.

Soy una persona convencida de la importancia del diálogo, de cómo éste es un instrumento para transformar realidades y mejorar nuestra sociedad. De igual forma, este intercambio es un privilegio, no me parece adecuado que una persona que haya mostrado durante años una postura cerrada al diálogo cambie de parecer y por arte de magia tenga un espacio de proyección personal para amplificar su mensaje. Si acaso se me ocurre que el espacio idóneo donde Calderón debe hablar es ante una Corte, para que sea juzgado por sus actos. 

Actualmente estamos en un país en guerra, aunque la mayoría de nuestro círculo no lo sienta así por estar en condiciones privilegiadas. Las cifras de muertes en México nos equiparan a países como Siria; según expertos, esta guerra la seguiremos padeciendo durante unos años. Se han planteado propuestas de justicia restaurativa, de un cuerpo policial único, de fortalecer los cuerpos de seguridad municipales, de legalizar todas las drogas, sin embargo, cualquier solución con aires de panacea se vislumbra imposible. Ni modo, nos toca lidiar con esto gracias a un presidente que llegó al poder con nula legitimidad y que pretendió auto reafirmarse iniciando “la guerra contra el narco”, algo tan abstracto que ni siquiera creo que él haya entendido sus alcances.

La decisión de Calderón de no presentarse en el Tec me parece una victoria simbólica para la memoria de Jorge Mercado y Javier Arredondo, así como para todas las personas que han luchado durante años para que se conozca la verdad y que se vean las heridas profundas y todavía abiertas que ha dejado la guerra contra el narcotráfico.

A la luz de las nuevas aspiraciones políticas de Calderón, de una institución que en marzo estaba ofreciendo disculpas y hoy les da la espalda, a la luz de nuevas generaciones de estudiantes que probablemente no saben lo que es tirarse al piso con miedo; el reto de la comunidad Tec es conservar la memoria, no en sus monumentos de piedra, sino entre las personas que la integran.

Atentamente,

Un ex-alumno más

Juan Macías

Cáncer con ascendente sagitario, chiapaneco pegándole a los 30, a veces escribo palabras que creo que tienen sentido cuando se leen juntas. Relación tóxica de odio y amor con Monterrey. Ocupado en mejorar mi entorno, luchando por un futuro donde el bien común sea la norma. Feliz habitante de la Wikipolítica.