A cada cambio, inseguridad segura

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Si tuviéramos instituciones de seguridad sólidas, estas transiciones no afectarían a nadie, es más, las haría aún más fuertes por las nuevas estrategias que sumarían.

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Balean a hombre y lesionan a menor de 7 años; fallece persona dentro de un antro, tras ataque con balazos… son noticias “del día a día” en las últimas semanas. Al mismo tiempo, podemos encontrarnos con pugnas políticas por la entrada de las nuevas administraciones municipales en la zona metropolitana de Monterrey, y no se diga la reciente aprobación por parte del Congreso, después de varios días de disputas entre partidos políticos del Concejo Municipal de Monterrey.

Cada cambio de administración municipal está precedido por un periodo de desatención en todos los sentidos, desde su estructura interna (al haber incertidumbre entre los servidores públicos de lo que viene), así como de la disminuida atención a servicios públicos a la ciudadanía, y no se diga en materia de seguridad. Cada cambio es un borrón y cuenta nueva que nos coloca en un estado de vacío de protección, de indefensión.

Haciendo un comparativo acerca de la incidencia delictiva de alto impacto en nuestro Estado, tan sólo durante el mes de julio de 2015 contra el mismo mes de este año, muestra que el delito de robo a casa habitación se elevó en un 10 por ciento; robo a negocio un 43 por ciento; homicidio (doloso) 133 por cierto; extorsión 45 por ciento, y en el robo a vehículo disminuyó en un 17 por ciento; información obtenida del Semáforo Delictivo del Estado de Nuevo León, julio 2018.

Si tuviéramos instituciones de seguridad sólidas, estas transiciones no afectarían a nadie, es más, las haría aún más fuertes por las nuevas estrategias que sumarían. Los secretarios de Seguridad Pública municipales entrantes se adaptarían con velocidad a dar resultados y cumplir las primeras promesas de campaña de los alcaldes. Sin embargo los ciudadanos tenemos que sortear robos, asaltos, ataques entre bandas rivales donde también alcanzan los daños a inocentes.

Ante esta realidad, a los ciudadanos nos corresponde prevenir teniendo conocimiento de lo que hay que evitar para disminuir ser vulnerables al delito y en caso de vivirlo, saber cómo afrontarlo sin ponernos en mayor riesgo, así como realizar la denuncia. Mantener comunicación constante con los círculos inmediatos: familia y vecinos para alertarse de situaciones sospechosas, y en su caso poderlas comunicar de manera segura ante las autoridades. Las redes sociales cumplen un papel importante en la difusión de estos eventos. Evitar las llamadas “noticias falsas”, y caer en pánico; revisar siempre la fuente de información y asegurar que sea verídica. Pasemos del estado de indefensión a la acción; procuremos manteneros enterados de las noticias para establecer medidas preventivas y ser empáticos con nuestros vecinos, pues también se convierten en nuestra familia más cercana.

Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona, según el Artículo 3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

La seguridad pública es una función a cargo de la Federación, los estados y los municipios, que tiene como fines salvaguardar la integridad y derechos de las personas, así como preservar las libertades, el orden y la paz públicos, entre otros (Artículo 2 de la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública). Nuestras autoridades tienen el deber de protegernos y nosotros como ciudadanos, de prevenir.

Ya viene diciembre, época en donde naturalmente se eleva el índice delictivo, en parte gracias a que bajamos la guardia por las festividades, y si le agregamos el que las nuevas administraciones municipales siguen en su proceso de adaptación y cambio, nosotros como ciudadanos estamos en un vacío de protección. Aunque prevalece y aumenta cada vez más la desconfianza hacia las autoridades, no nos queda de otra que ser proactivos, dejar la apatía a un lado y estar bien organizados como ciudadanos, facilitarles a las autoridades su trabajo al construir ese puente de confianza que genere mejores condiciones de comunicación y que las autoridades reestablezcan sus funciones: salvaguardar nuestra integridad, preservar el orden y paz públicos. Cada quien su tarea: la nuestra es la prevención.

Ileana Camiro

Fundadora de Vecinos Vigilantes de NL, Coach y Consultora en Seguridad ciudadana desde el 2008. Interesada en generar una consciencia de prevención a través de la integración y comunicación ciudadana. Actualmente integrante del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública de Nuevo León, Consejera Editorial de la sección Seguridad del periódico El Norte, y miembro del Comité de Seguridad de la CANACO.