9 de marzo

Aquí te van unos consejillos para ti, vato, sobre cómo ayudar en este trabajo que nos debemos como sociedad en este 8 de marzo.

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¿Otro texto de un hombre? ¿Qué tengo que decir que no se haya dicho y que valga la pena que lean? Voy a tomarme la libertad de ser un feministo (porque leí el prólogo de “men explain things to me”), y hacer un mensaje dirigido a los hombres que andan allá afuera, que quieren apoyar y que no saben que chingados hacer… para ser honesto, yo tampoco sé qué hacer pero ojalá que este texto sirva para poner un granito de arena en la construcción de una sociedad más igual, más humana, más amorosa.

Estamos acostumbrados a no callarnos y dar nuestra opinión sin que nos la pidan, llámenlo la “cultura” o nuestra formación familiar, pero la verdad es que es el machismo. Es muy difícil escuchar a un hombre autodefinirse como machista y sin embargo lo somos, nuestras conductas perpetúan la desigualdad. Para aportar, debemos de identificar estas conductas y esforzarnos arduamente para erradicarlas: sin hombres violentos no hay mujeres violentadas.

Esta semana, el Horrible Congreso de Nuevo León se ensañó con las mujeres, al aprobar una reforma al artículo 1o. constitucional, dándole estatus de persona al producto; esta medida abre la puerta a la criminalización de las niñas y mujeres del estado porque complica que las causales para interrumpir el embarazo se abran. Cuando compañeras preguntaron quién podía apoyar, me ofrecí como mandadero, me tocó colaborar repartiendo papeles, transcribir tuits reportando la sesión en pleno y haciendo llamadas a diputados. 

Este tipo de trabajo es el que necesita de nosotros, no andar encuerado en las marchas ni acaparar entrevistas. Así que aquí te van unos consejillos para ti, vato, sobre cómo ayudar en este trabajo que nos debemos como sociedad en este 8 de marzo: 

1. Júntate con amigos y explícales como pueden ser menos culeros. Es un jale importante y desgastante, pero se tiene que hacer, depender de las mujeres para que nos eduquen es aumentarles la carga de trabajo en un mundo ya de por sí desigual. Busca abordar temas de conversación banales para platicar sobre la desigualdad desde un enfoque pedagógico pero corta de tajo cualquier insulto o falta de respeto, es importante entender que la libertad de expresión tiene un límite y que no se vale tolerar el discurso de odio. Habla por ejemplo de la brecha salarial, de lo mal que está compartir packs o del problema con los chistes misóginos y sobre todo esfuérzate para que entiendan la importancia de hacer algo al respecto.

2. Realiza el trabajo de tus compañeras (de vida o de trabajo), hazte cargo de sus labores para que puedan dedicar este día a la causas en las que ellas creen. En la oficina observa con atención ¿qué le piden a tus compañeras que no te piden a ti? Párate a hacer el café, sacar las copias, haz todo ese jale que se disfraza como “simples favores”. En la casa asume la carga total de las tareas domésticas y aprovecha para generar acuerdos para redistribuir este trabajo de forma justa.

3. Si decides pararte en una manifestación, asegúrate de hacer lo mínimo y mantenerte al margen, calladito te ves más bonito. No hay nada más molesto que el vato que no se calla y se asume como aliado nada más robando el centro de atención en un momento que no tiene absolutamente nada que ver contigo.

4. Y por el amor de lo que tú quieras, no felicites a las mujeres este día. El 8 de marzo se conmemora como una fecha de batalla, de mujeres que dieron todo por tener una sociedad más justa, banalizar este hecho con un “felicidades” es minimizar la lucha de ellas, que se rifaron y dejaron su vida en la línea.

¿Qué pasa el día después? ¿Regresamos a nuestro rol de machos? ¿De depender del trabajo invisible de mujeres para poder ser “exitosos” sin importar a cuántas atropellemos? Yo creo que esos puntos que enuncié en los párrafos de arriba, deben ser la regla y no la excepción. Que ponernos las pilas es una labor diaria para que cuando llegue el 9 de marzo, podamos decir que seguimos aquí, apoyando en lo que nos toca, buscando una sociedad más justa, porque no puede haber amor sin justicia.

Si quieres, puedes contactarme en los comentarios y con gusto platicamos, siempre estaré abierto al diálogo y estoy convencido en que la conversación franca es un buen primer paso.

Juan Macías

Cáncer con ascendente sagitario, chiapaneco pegándole a los 30, a veces escribo palabras que creo que tienen sentido cuando se leen juntas. Relación tóxica de odio y amor con Monterrey. Ocupado en mejorar mi entorno, luchando por un futuro donde el bien común sea la norma. Feliz habitante de la Wikipolítica.

1 comentario en “9 de marzo

  1. Me parecen buenas ideas los puntos 1 y 2 ; en el punto 3 creo que hay que cooperar en lo que se pueda y te pidan, pero si evitando ser el centro de atención; con respecto al punto 4, creo que hay que felicitar a las mujeres que luchan por la igualdad, el respeto y la paz en la sociedad.
    Difiero en tu opinión del H. Congreso de N.L., es normal, pero no debemos calificar a los demás si no hacen lo que uno quiere. Quienes forman el congreso fueron elegidos por mayoría y su decisión fue igual, por mayoría.
    En cuanto al aborto, no estoy de acuerdo con él. El embrión es un ser humano vivo, por lo tanto tiene derecho a nacer y a vivir.
    El estado busca garantizar el derecho a la vida (que es el primero de todos los derechos) desde la concepción (que es cuando inicia la vida del ser humano) hasta su muerte. Esto quiere decir que es motivo de juicio y, en su caso, encarcelamiento a quienes priven de la vida a un embrión, a un(a) niño(a), a un(a) adolescente, a un(a) joven, a una persona adulta o a una persona mayor. Es decir, prohíbe privar de la vida en todas sus formas a cualquier ser humano: aborto, asesinato, muerte asistida (eutanasia).
    Creo que garantizar el derecho a la vida es buscar una sociedad más justa, donde puede florecer el amor.

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