17 fueron hombres

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Hablar de los aliados merece el espacio porque habla de una cara alternativa al patriarcado.

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El 8 de agosto tuvo cita una de las reivindicaciones más importantes para las mujeres argentinas: la legalización del aborto. Después de meses de movilizaciones y diálogos, la decisión recayó en manos de las mujeres y hombres que integran el Senado. La presentación de sus posturas navegó entre el sentido común y la visión más retrógrada de la sociedad argentina, dando como resultado 38 votos en contra, 31 a favor, 2 abstenciones y 1 ausencia.

Desmenuzando los datos podemos darnos cuenta de que, de los 38 votos en contra, 14 fueron mujeres y 24 fueron hombres. Un dato que se utilizó como titular de algunas noticias y de numerosas publicaciones en redes sociales para señalar que 24 hombres votaron en contra de la legalización del aborto. Se trata en definitiva de una realidad innegable y digna de señalar porque denuncia el imperante discurso patriarcal que aún habita en la esfera pública de muchos países que, como Argentina, no tienen paridad en el Congreso. Pero, ¿habría cambiado el resultado si más mujeres hubieran votado?

La representación equilibrada de mujeres y hombres en posiciones de servicio público es fundamental para eliminar la desigualdad política que existe y niega la voz de las mujeres. Sin embargo, la paridad no garantiza políticas a favor de las mujeres. Si ser mujer bastara, los resultados de la votación habrían mostrado una tendencia donde la mayoría de las mujeres apoyaran el proyecto de ley. En cambio, la votación estuvo dividida con 14 mujeres a favor y 14 en contra.

Este hecho nos recuerda que el patriarcado no se refleja solamente en aquellos hombres que tienen privilegios y en aquellas mujeres cuya voz es silenciada. El patriarcado más que una representación física de hombres privilegiados y mujeres sumisas, es un juego de dominación/subordinación que tiene a todas las personas inmersas en su discurso. Salir de él requiere un proceso de renuncia a todo lo que nos han enseñado sobre ser mujeres y ser hombres. Por lo cual me parece que señalar únicamente a los hombres como responsables, sería negar que, así como hay mujeres que luchan por sus derechos, también hay hombres que se deconstruyen y convierten en aliados.

Hablar de los aliados merece el espacio porque habla de una cara alternativa al patriarcado. Una que existe porque el movimiento feminista ha logrado desmantelar al menos una fracción de la masculinidad hegemónica que oprime a las mujeres. Porque contrario a un Urtubey –quien afirmó que la violación puede ser involuntaria- también hay un Pino Solanas, un hombre que ha reconocido en entrevistas que sus nietas feministas lo han ayudado a despojarse de su machismo a tal nivel que en el Congreso defendió la dignidad de las mujeres y denunció la hipocresía patriarcal de otorgarnos el rol de incubadoras. O un Alfredo Luenzo, quien se reconoció como machista en recuperación y propuso responsabilizar a los hombres bajo su rol de progenitores.

Por mencionar a dos… porque es cierto, 24 hombres votaron en contra de la legalización del aborto. Pero también de las 31 personas que votaron a favor, 17 fueron hombres.

Hombres que no solamente quisiera ver como aliados que hablan a favor de las causas feministas, si no que elevan su discurso y ponen sobre la mesa temas como la corresponsabilidad, los permisos de paternidad, la construcción de relaciones afectivas y sexuales, el uso de métodos anticonceptivos como los preservativos o la vasectomía. Porque si de algo estoy segura es que no es suficiente con que las feministas defendamos en todos los espacios la libertad y dignidad de las mujeres. Necesitamos también la deconstrucción de la masculinidad hegemónica, y ese es trabajo de los hombres.

Camille Kordic

Consultora de género e impacto social. Estudió el máster en análisis de género y desarrollo en el Reino Unido; y es licenciada en estudios humanísticos y sociales por la Universidad de Monterrey. Cuenta con 5 años de experiencia facilitando procesos de desarrollo social; así como el desarrollo de proyectos con perspectiva de género. Fotógrafa y montañista en sus ratos libres, feminista de tiempo completo.